El aquí firmante tiene vida más allá de este blog y los que me conocen bien dicen que estoy un poco loco. Por eso lo de Diario de un Demente. Y el subtitular, aquello de Panfleto sensacionalista de una mente decadente es una declaración de intenciones, un aviso a navegantes, una frase a medio camino entre lo trágico y lo cómico. Escribo en riguroso consorcio con la escuela literaria de mi experiencia y en profunda contraposición de la deshumanización interior, pese a quien pese. Siempre buscando la vuelta de rosca a cualquier situación de esta chiflada sociedad. Pero todo esto no es más que una forma de relleno en mis pantalones.
Pasemos a algo más personal, más morboso. Mis padres me pusieron por nombre Pedro, pero por nada en especial, sino porque mi padre también se llama así, y mi abuelo, y… Así que es más bien una cosa de tradición, como la borrachera de Nochevieja, el dolor de cabeza fémino precoital o los exámenes de septiembre. Así que aquí me tienes, escribiendo muy de vez en cuando y sobre lo que me da la gana, que ya es bastante.
¿Todavía quieres más? Pues hala, toma todo de un tirón: soy aragonés de pro, me gusta muchísimo la música en su vertiente más rockera, siempre paso las noches en compañía de un libro, prefiero la Fanta ante el Kas, mi animal favorito es el león, estudio Ingeniería Informática y Diseño Gráfico (aunque también me hubiera gustado Filosofía, Periodismo, Historia, Ingeniero de Sonido o Diseñador Gráfico… tal vez en otra vida), no creo en ningún Dios, Mesías o cualquier otro tragaperras, odio la hipocresía y me gusta tomarme el café con un chorrito de Baileys. Y si llegado a este punto, todavía eres tan morboso de querer saber más cosas… pues que te vas a quedar con las ganas, porque mis fotos en tanga de leopardo las reservo para el visitante número un millón. Y tú no eres, chavalote (si eres chavalota, aquí va un guiño de ojo).
Pues eso. Besicos en el luflo (que es la parte perineal entre los huevecillos y el ojal).
por pedro arilla / 28 Enero 2006

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