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Roma y Florencia  Viajes

Ya comenté el otro día que estuve de vacaciones en Roma y Florencia. Como el viajecito en cuestión no debe pasarse por alto, reproduciré aquí algunas de mis impresiones para dar envidia (de la cochina a poder ser) a todo el personal. Nos pegamos unas pateadas de las que hacen historia, pero gracias a ello vimos, entre muchísimas otras cosas:

Roma
El Vaticano. Impresionante. Obras de arte por todas partes. La Catedral es francamente espectacular. Demasiado opulenta en mi opinión para la imagen que quieren transmitir. Pero bueno, La Piedad preciosa, los museos Vaticanos espectaculares, La escuela de Atenas de Rafael fantástica y la Capilla Sixtina… Sobrecogedora. Si Dios ha de morar en alguna parte, es ahí.
Foro Romano, monte Palatino, Panteón, Coliseo, Circo Máximo, Via Appia, Termas de Caracalla, Catacumbas de San Calixto… La grandeza de la ciudad eterna debió ser más inmensa de lo que nuestras cabezas son capaces de imaginar. Sin palabras.
Fontana de Trevi (eso sí que es una fuente), Piazza Venecia (eso sí que es una plaza), Piazza Espagna, Piazza Navona, Piazza de la Republica, Palacio de Justicia… Cada rincón es un mundo. Pero un mundo maravilloso.

Florencia
Duomo y Campanille. Impresionante catedral, toda “forrada” con marmol blanco, verde y rojo.
Galería de los Ufizzi. Millones de obras de arte. Para cansarse (literalmente).
Galería de la Academia. El David de Miguel Ángel. No vi nada más, de verdad, la vida no tiene sentido tras ver el David. Todo parece simple y terrenal ante la perfección más limpia del David. En serio. Hipnotizador.
Puente Veccio. Puente Viejo, colgante, lleno de joyerías, famosas por la calidad de su oro. Es realmente mágico.
Santa Cruz. La Iglesia donde están enterrados, entre otros, Galileo, Dante, Leonardo o Miguel Ángel. Asombrosa.
Florencia en su conjunto. Es una ciudad mágica, medieval, renacentista, romántica (y yo con mi hermano), tranquila, bella, única.

Conclusión
Me gusta cómo visten los italianos, son muy elegantes. No me gusta lo pícaros que son y cómo intentan engañar a los extranjeros. Me gusta su gastronomía, exquisita. No me gusta su manera de conducir, altamente suicida. Volveré.

P.D.: Pronto, foticos en Flickr.

   
  Artista: Metallica
Álbum: Death Magnetic
Año: 2008
…y mi opinión: Notable
   

por pedro arilla / 7 comentarios / 29 Septiembre 2008

Londres (Tomas falsas)  Viajes

Bueno, tras dar la chapa con el viaje a Londrés… por fin lo que todos estabáis esperando: los trapos sucios de los ingleses. Voy a enumerar de forma desordenada pero eficiente todo lo que me pareció curioso de la mentalidad británica, de sus costumbres y de sus gentes.

- Los museos públicos son todos de entrada gratuita. Un punto a favor de la cultura. Aunque si lo piensas bien, los museos están repletos del botín de todos los saqueos que han hecho en los últimos cinco siglos, con que también sería que cobraran entrada.
- No hay apenas barrenderos ni papeleras, pero las calles están limpísimas. Recuerda: no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia. Y los españoles, por genética, eso no lo entendemos.
- No vi más que un perro en todos los días que estuve, y acompañaba a un vagabundo.
- Les da igual que no entiendas lo que te dicen. Les da igual que les digas educadamente “Puede respetírmelo más despacio, por favor”. Y aquí matándonos porque los guiris entiendan todo… Se creen el centro del mundo y piensan que los españoles somos chusma. Eso es así.
- El único país del mundo donde la la segunda bebida más consumida después del agua no es la Coca Cola es Irlanda (o Escocia, ahora no me acuerdo). Allí es el Irn Brue. Me vine sin probarlo.
- Los ingleses no tienen DNI.
- Los niños ingleses de dos años ya hablan inglés mejor que yo. Flipante ;-)
- Allí los camareros sirven los refrescos con manguera, nada de abrir botellas… se está perdiendo el romanticismo en el oficio.
- Todos los establecimientos cierran a las 5 de la tarde, aunque no cierran para comer.
- Todo el mundo va a su puta bola (aunque supongo que pasará igual en todas las grandes urbes).
- Todo el mundo conduce por la izquierda.
- No te puedes pedir un tubo de cerveza. Las opciones: media pinta o una entera.
- El nivel de vida es superior, y por tanto los precios.
- La gente no para de repetir “Sorry” al mínimo roce e incluso sin llegar a tocarte.
- Hay una mezcolanza increíble de razas y culturas, sobre todo de ex-colonias británicas. No es extraño que el que te venda el billete de autobús sea un indio en toda regla, con su turbante y todo.
- Fuera de la ciudad está todo verde. Muy, muy verde. Y siendo de Aragón (donde para ver agua te tienes que ir al supermercado: sección botellas minerales) eso es francamente espectacular. ¿La razón? Todos los días llueve, no grandes tormentas, pero llueve, refresca el ambiente y da vida a la tierra.
- El cielo depejado mientras volábamos. De repente, un nubarrón se cierne sobre una isla. Sí, hemos llegado a Gran Bretaña. Increíble, no se pueden quitar las nubes ni a tiros.
- Puedes comprar el periódico del martes ¡¡el lunes a las 11 de la noche!!
- Las tías, según me contaron, son muy guarras y no tienen vergüenza alguna. Los tíos, supongo, serán como aquí: en celo permanente.

P.D.1: Hay muchas más cosas, pero como sé que Eddie odia los artículos que escribo sobre mis viajes, pues he abreviado y así me quito de encima este post que llevaba tiempo queriendo colgar.
P.D.2: Puedes leer mis desventuras en Londres aquí.
P.D.3: Mira que MP3 me he comprado, ¡¡y a qué precio!! Ya sé que no viene al caso porque me lo he comprado desde mi casita, pero bueno…

por pedro arilla / 27 comentarios / 15 Septiembre 2006

Fuerteventura  Viajes

Una semana me he pasado en el paraíso, que se encuentra a tan sólo una hora atrás en el tiempo. Este año tocaba Fuerteventura, otra perla de las Canarias. Un viaje de relax total en una isla de playas blancas y aguas turquesas, de hoteles confortables y gentes atentísimas.

Al llegar me sorprendió lo fea que es la isla, nada comparado con Lanzarote. Pero bueno, este año íbamos a desestresarnos, no a hacer turismo fotográfico. Aunque para fotográfico el hotel, que era un lujazo, y las playas de Jandía, totales. Pero como no quiero aburrir, ahí van las cuatro cosas dignas de mención.

Si de verdad quieres aprender de camarero vete a la playa, había dos tíos que llevaban la bandeja con una maestría y elegancia increíbles. Cuando les vi hacer carreras (sí, corriendo) con las bandejas repletas (y a veces incluso con dos bandejas cada uno) casi me da algo. ¿Españoles en la isla? Cuatro, contados. El 90% (por lo menos en mi hotel) eran alemanes. Pero alemanes de los de dos por dos, rubios, fortísimos, durísimos. Y las alemanas, pues todas muy pinchas, rubísimas, ojos azulísimos, piel rosada, grandes tetas, curvas de impresión, pero casi todas más feas que picio (que debía ser alguien muy feo). Eso sí, no conseguí hacer un castillo de arena medio decente ni que aguantara más de media docena de olas en pie. Mientras tanto, cualquier crío de mierda alemán de doce años, hacía cada estructura que aguantaba la de dios, con contrafuertes, cimientos, pasadizos secretos, arcos ojivales, torres infinitas y un lago con cisnes y todo. Son una raza superior. Ellos sufrieron dos guerras mundiales (y en la segunda eran todos contra ellos) y enseguida se levantaron y se pusieron a la cabeza de Europa otra vez, y nosotros con una guerra civil todavía llevamos una docena de años de desventaja con respecto al resto de países desarrolados. ¿Será porque ellos no duermen siesta?

Y no sé, poco más, la verdad. Me pasé el día a remojo (bien en la playa, bien en la piscina), comiendo, tomando el sol, bebiendo por el forro (me hospedaba en régimen TI: todo incluído), leyendo, haciendo el gamba… Lo típico. ¡¡Y yo no quería volver!!

por pedro arilla / 1 comentario / 24 Julio 2006

Londres (Toma III)  Viajes

[Toma I, Toma II]

Tras pasar por la zona gay (situada por el barrio del Soho) nos dirijimos a Trafalgar Square para ver la famosa estatua del mamón de Nelson. Llegamos y nos encontramos con que la estaban restaurando y estaba toda cubierta. Nada pues.

Al día siguiente Idoia tenía fiesta en el hospital donde trabaja, así que nos acompañó, convirtiéndose en una guía estupenda. Visitamos St. James Park, que es acojonante la fauna y flora que hay ahí, y la tranquilidad que se respira. Vimos Backingham Palace (me esperaba más, la verdad). Luego otra vez al Big Beng, cruzamos por el puente, empezó a llover, nos cobijamos, parece que paró, fuimos paseando por la ribera del Tamesis, pasamos por el Ojo de Londres, que no es otra cosa que una especie de noria gigantesca. Seguimos pa’lante y vimos skaters haciendo el gamba. Luego nos metimos en una plazoleta muy íntima y comimos en un restaurante de ahí.

Por la tarde decidimos perdernos un poco. Cruzamos otro puente, callejeamos, nos montamos en metro, encontramos un mercado muy mono, llegamos a Tower Bridge, nos perdimos por un barrio muy bonito, nos volvimos a encontrar, fuimos a Coven Garden (es majo, pero no es para tanto), se nos hizo tarde y vuelta para Reading (a beber cerveza, oeoeoé).

Al día siguiente Alberto y yo nos dimos una vuelta por el Oracle, el centro comercial de Reading, pero como somos dos tíos no le encontramos demasiado interés. Yo sólo me compré el primer libro de Harry Potter, para ver si así perfecciono un poco mi inglés (y donde digo perfecciono, digo aprendo a). Comimos, le compré un bolso a mi chica, paseamos por Reading, bebimos cerveza, cenamos, dormimos y al día siguiente vuelta para el aeropuerto. Buen viaje, sí señor. ¿Verdad, Alberto?

por pedro arilla / 3 comentarios / 23 Julio 2006

Londres (Toma II)  Viajes

El Hobgloblin es un pub típicamente inglés, a la antigua usanza y por eso no puedes tener el móvil encendido (yo tampoco lo entiendo). Quitando esa pequeña tontería, el bar era espectacular, con todas las paredes repletas de posavasos de todas las cervezas y cervecerías del mundo (habría unas 10.000). Flotaba en el aire un resgusto añejo y mágico, el lugar estaba lleno de madera, barriles, posavasos y cerveza. Había ocho cañeros o grifos, todos ellos diferentes y que se cambiaban cada semana, por lo que, según rezaba en un cartel, habían pasado por allí más de 5.000 marcas de cervezas distintas.

Después de bebernos unas pintas nos fuimos a otro pub que también molaba y donde no dejó de sonar música celta (creo que era Gwendal) y hard rock (Black Sabbath y Led Zeppelin sonaron esa noche). Y luego a otro más, aunque ese más recatado. Allí la cerveza ya empezó a hacer su efecto y a mí ya todo me parecía bien. Entonces apareció la compañera de piso de Idoia: Inma. Tras un ratillo más ahí y al ver que mi nivel de perjudicación no descendía nos fuimos para casa.

El viernes era el día de ir a Londrés Alberto y yo solos. A la aventura. Cogimos el tren desde la estación de Reading hasta Paddington. Nos cogimos un plano del metro y ale, a ver mundo. Fuimos a Baker Street (porque si no veo la casa de Sherlock Holmes me reviento) donde vimos una tienda impresionante de los Beatles, otra de Elvis y la casa de Sherlock Holmes. Luego paseamos por Picadilly Circus, una calle que está abarrotada de tiendas. Nos metimos en una juguetería espectacular (tenia varias plantas y había absolutamente de todo, casi se podía palpar la magia y la ilusión de los niños), luego en la Virgin Store (vaya cantidad de discos), en un MacDonalds, en un bar réplica del de Cheers y en una tienda de deportes donde me compré la camiseta del Manchester por solo 28 euros (aquí costaría entre 60 y 80).

Luego fuimos a ver la casa de Tony Blair, donde había tres polis vestidos a la inglesa, con su gorrito y todo, pero con metralletas. En esas que sale el primer ministro en pijama a la puerta de su casa, se estira en un gesto de desperezarse y se vuelve a meter para dentro. No me dio tiempo de sacar la cámara y a Alberto tampoco. Una pena, porque hubiera sido la instantánea de las vacaciones, aunque con esos tipos de la metralleta, cualquiera sabe, igual hubiera sido el fin de las vacaciones.

Seguimos andando hasta llegar a la abadía de Westminster y el Big Ben, que es espectacular. Joder cómo mola. Tras hacernos las típicas fotos (tranqui, con las cábinas telefónicas ya nos habíamos hecho), nos fuimos al British Musseum (otra cosa que si no la veo me reviento). Es un lugar precioso y gigante, decirte que estuvimos media tarde y no debimos ver ni una cuarta parte. Pero no importa, porque yo lo único que quería ver era la parte de antiguas civilizaciones: Egipto, Grecia, Roma, Persia… Espectacular lo que hay ahí. Es tan espectacular que te das cuenta de lo cabrones que son, que de Egipto no se llevaron también las pirámides porque no les cabían en los barcos.

De ahí nos fuimos ya para el barrio del Soho, donde nos metimos de lleno en la zona gay de Londres. Pero esa es otra historia y merece ser contada en otro momento.

P.D.: Hoy no tengo tiempo para poner fotos, pero en la Toma III irá una ración doble. Lo juro.

por pedro arilla / sin comentarios / 29 Mayo 2006

Londres (Toma I)  Viajes

La semana pasada me fui a Londres (Inglaterra, por si no lo sabías). Estuve cuatro días pero disfrute del país como un enano. Me quedé maravillado con los paisajes, la arquitectura y sus costumbres. Aprendí a odiar y amar a los ingleses, pero me lo pasé en grande. Como tengo muchas cosas que contar, las iré poniendo (junto a alguna foto) aquí, de manera paulatina pero desordenada. No sé ni por donde empezar pero bueno…

Salimos el jueves del aeropuerto de Zaragoza. Volábamos con Ryanair, un baratísima compañía (con 70 euros y tres meses de anticipación puedes irte a cualquier punto de Europa y volver). Pero como nadie da duros por tres pesetas, no nos dieron periódico, ni desayuno (había que pagarlo), las azafatas sólo sabían inglés y eran de culito feo. Al llegar al Stanted Airport de Londres, las primeras impresiones fueron: “Joder vaya frío” y “Joder, ahora cómo rulará el móvil”. Así que tras ponerme una chaqueta vi que aparecía en la pantalla de mi celular el logotipo de O2 (la de la publicidad del Arsenal).

Cogimos las maletas, nos compramos billetes de tren y nos montamos en el primero que nos pareció. Al parecer acertamos y todo, porque aparecimos en Liverpool Street, que es a donde queríamos ir a parar. Y ya que estamos en este punto, decir que Alberto, mi compañero, no entendía ni papa de inglés, así que yo era el único que se podía comunicar con los ingleses (ahora comprendes la gravedad de la situación, ¿no?). Bueno, ya en Liverpool Street cogimos el metro hacia Paddington, desde donde cogeríamos el tren hasta Reading (al ser nombre propio se lee “reding” y no “riding”) donde dormiríamos en casa de la prima de Alberto.

Yo nunca había montado en metro, así que me quedé alucinado con la calidad de ese medio de transporte: rapidez, seguridad y frecuencia. Una gozada. Y para ser de pueblo, en seguida aprendimos a utilizarlo, a ir de aquí para allá, y a saltar de línea en línea según lo que quisiéramos visitar. Pero es que claro, nosotros somos muy agudos.

En el viaje hacia Reading, estuve con la boca abierta todo el rato, disfrutando de los magníficos paisajes. Estaba todo verde, muy verde. La vegetación lo abarcaba todo. Y viniendo de Aragón, donde para ver algo verde tienes que mirar a las luces de un semáforo, pues la cosa era impactante. Cuando llegamos a la estación de Reading (con puntualidad inglesa de salida y llegada del tren) nos estaba esperando la prima (Idoia) la cual lleva bastante tiempo viviendo en las islas y que nos contó muchísimas cosas.

De camino a su casa pude disfrutar de la arquitectura inglesa, muy clásica y basada siempre en ladrillo. La verdad es que me enamoré del país desde el primer momento. Paseamos al lado del canal y vimos a los patos y los cines (estos últimos propiedad de la reina, así que puedes ir a la carcel si matas a uno en cualquier parte del país). Y al final llegamos a nuestra temporal casa en Reading, un “pueblo” de ciento veinte mil habitantes que es conocido como el Sillicon Valley inglés por reunir en su alrededores muchas fábricas y centros de desarrollo informáticos.

Tras ver el piso (muy bonito, por cierto) y dejar las maletas, nos fuimos para el Hobgoblin, que es simplemente la mejor y más espectacular cervecería en la que he estado y estaré. Pero esta es otra historia y merece ser contada en otro momento.

Aquí dejo alguna foto, de las muchas que hice:

[Cabina, baraja, Rosseta, pimpollo, Big Ben, bus, Tower Bridge, terror]

por pedro arilla / 5 comentarios / 27 Mayo 2006

 

 

 

 

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