Cerrados Reflexiones

En ocasiones ni siquiera llego a ver quién me pone la zancadilla. Pero como un hueso duro de roer me levanto, aunque el traspiés haya sido con mi propio caminar. Salto cuerpos, esquivo sombras, me arrodillo ante las palabras y claudico si no estoy atento. Por ello y aquello no soy amigo de los hombres, solo vivo bajo el mismo cielo, solo piso el mismo suelo. Solo.
Parafraseando a Papini: “Yo me siento fuerte, esperanzado, impaciente, y mis compañeros no se dan cuenta de nada, y esperan, se adormecen y mueren creyendo que viven”.
escuchando: miles davis
por pedro arilla / 4 Noviembre 2009

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¿por qué quedarse callado?