Conversación con un moro Conversaciones
Estaba echándome un sábado unos cubatillas con los colegas en un café-bar antes de salir de marcha, con tranquilidad, cuando la llamada de la naturaleza me recordó que debía ir a evacuar la vejiga. Fui al baño y ahí me encontré con un moro o marroquí o árabe o musulmán o lo que fuera. Ya me entiendes. Estaba medio tirado en el suelo, con una semi borrachera elegante. Y ahí le dije:
- Hola, ¿te ayudo?
- No. Gracias.
- ¿Seguro, estás bien? Espera que te ayudo a levantarte. [Le ayudo a levantarse]
- Gracias señor, muchas gracias.
- No pasa nada, hombre. Cuidate ¿eh? No bebas más.
- Gracias, gracias. La gente aquí no querer hablar conmigo… decir tú eres moro.
- A esa gente no les hagas caso que no saben lo que dicen.
- Decir tú eres moro y no querer hablar conmigo.
- A ver… Tú persona, yo persona. ¿A que sí?
- Tú ser bueno… yo moro… no ser malo.
- Claro que no, los dos personas.
- Te invito a algo… ven.
- No hombre, tranquilo, tira con tus amigos y no hagas caso a la gente.
- Gracias, gracias amigo, adios.
- Hasta luego.
No entiendo a la gente que rechaza a otra gente por su etnia, color de piel, acento, nacionalidad, sexo o religión. Todos somos seres humanos y en todas partes hay buenas personas. El individuo con el que charlé igual era un hijo de perra… o la mejor persona sobre la faz de la Tierra. Pero antes de rechazarlo o ensalzarlo habrá que descubrirlo, ¿no? ¿Qué es eso de descartar por sistema?
por pedro arilla / 8 comentarios / 30 Marzo 2007


inicio
autor
contacto
feed rss